
Con su retirada del cine, a los 82 años, Paul Newman deja tras de sí un legado impecable y sensacional: Algunas películas excelentes en las que trabajó tanto de actor como director, dejando su marca personal en todas ellas.
Hijo del Actor´s Studio, tuvo al gran Lee Starsberg como maestro, al igual que Al Pacino, De Niro, Jack Nicholson o James Dean, bordó interpretaciones antológicas por las que ganó un Oscar y cuatro Globos de Oro. Eso sin contar las diversas nominaciones y múltiples reconocimientos de la crítica, así como premios honoríficos. Su última interpretación en el cine fue la del mafioso irlandés John Rooney en la impresionante Camino a la Perdición del gran Sam Mendes. Además de su carrera profesional, Newman se le conoce también por conservar un carácter altruista, destina los beneficios de su compañía alimenticia a la fundación, que ayuda a las personas víctimas de la droga.
En fin, Newman extasió a propios y extraños con una mirada sincera y abrumadora que cegaba fotogramas. Unos ojos, que brillaban con el mismo esplendor en blanco y negro como en color, que han sido esenciales para ver el cine una manera única.
Le echaremos de menos señor Newman.
Vía: 20 Minutos
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