Nunca pensé que mi vuelta por estos lares trataría de por qué 300 va a tener una precuela. Quienes se lo han preguntado han encontrado una fácil respuesta: dinero. El problema de Hollywood, o uno de ellos, es que es una máquina de producir cultura de forma masiva. Cuando una fórmula funciona no hay motivo para abandonarla y aquello de segundas partes nunca fueron buenas se lo pasan un poco por donde yo me sé, pues son bien rentables.
Ahora, ¿cómo se explica una precuela de los heroicos 300 espartanos que mantuvieron a raya a los persas en las Termópilas? Tampoco es demasiado complicado: unos soldados más jovenzuelos, un entrenamiento duro, alguna batalla que otra y un romance rudo, al estilo de los lacedemonios. Otra cosa es que tenga sentido alguno. A lo mejor sacan a espartanitos muy pequeños que conquistan la plaza del pueblo o cosas así.
El rodillo comercial estadounidense, aunque saque muy buenas películas, convierte el cine en una freidora de hacer patatas fritas, todas muy parecidas y llenas de aceite… ¿a quién no le gustan?

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