Lo normal después de ver una película en el cine es hacer dos cosas: o te esperas a que se vaya la gente y salir tranquilo, así miras si pasa algo al final de los créditos, o sales pitando de la butaca para que no te pille el atasco. Lo lógico no es tener al director del filme, al que le puedes preguntar cualquier cosa de lo que acabas de ver. El lunes tuve la suerte de asistir a la charla coloquio de Rodrigo Sopeña director, junto con Luis Piedrahita, de La Habitación de Fermat.
“Comercial, humilde y nada más”, así define Sopeña su ópera prima. Si bien el tiempo de rodaje hasta que se proyectó la película “se hizo en un tiempo récord”, el realizador gijonés considera que les faltaron unos cuatro días para finalizar correctamente. Además, comenzaron con una productora que tuvo problemas y hasta que consiguieron colocar el proyecto en otra pasaron tres años. Aunque se siente satisfecho con el resultado final, no tiene reparo en decir que algunas escenas “han quedado cutres”. “Quien busque una película creíble seguramente se decepcione, porque no es la intención, partiendo de la premisa de que un malo crea una habitación que se va haciendo pequeña para acabar con quien se encuentra dentro. Eso es imposible”.
Lo nuevo de estos jóvenes directores, que todavía se encuentra en diálogo y en fase confusa, será algo parecido al primer filme. “Habrá giros inesperados, pocos actores y misterio. La excusa es el atraco a un banco, aunque luego veremos por dónde va la película”, comenta el cineasta, quien asegura que trabajarán con la misma productora. Los que allí nos quedamos para escuchar a Sopeña asistimos a un interesante debate con una persona divertida, su trabajo en televisión puede dar fe, que no duda en reconocer errores y atento en responder de la mejor forma posible.
Este encuentro forma parte del ciclo Óperas primas que se proyecta en los cines Odeon de Elche con motivo del Festival de Cine. Ayer se repuso La Habitación de Fermat; hoy 8 Citas, de Peris Romano y Rodrigo Sorogoy; el miércoles Lo Mejor de Mí, de Roser Aguilar, y el ciclo finaliza con Clandestinos, de Antonio Hens, no exenta de polémica. Todos los días a partir de las siete de la tarde y de forma gratuita. Como comentó uno de los miembros del jurado del Festival y presentador del coloquio de ayer “si tratamos de promocionarlos cuando realizan sus cortos, también tenemos que hacerlo cuando saltan al largometraje”.

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