Paseaba yo por el ancho mundo de Internet cuando, de pronto y sin motivo alguno, aparece ante mí este fantástico e insólito documento histórico. De errores está lleno el mundo y éste resulta complicado de solventar, en el caso de que sea real. ¿Quién imaginaba que pasaría el Boeing 747 de turno justo en ese momento de la película Troya?
Otra posibilidad es el bien conocido Photoshop, que hace maravillas, para meter el avioncillo de turno y nos lo pasamos bien un rato. Quién sabe. Cuanto menos es divertido y curioso contemplar en la extinta ciudad de Troya, con sus héroes, ejércitos, su muralla y demás, como un caza del Ejército del Aire la sobrevuela en tareas de reconocimiento… No es el primer gazapo, ni el último.
