“Malas noticias (Too big to fail)”

Malas noticias (Too big to fail)

El contexto social, económico y político en el que vivimos es tan espantoso que afrontar la vida por las mañanas resulta realmente duro. Superado el primer aturdimiento tras abandonar el sueño, y después de reiniciar nuestro sistema operativo, tomamos conciencia del mundo que nos espera ahí fuera, y la tentación de no levantarse de la cama nunca más resulta difícil de resistir. Uno sólo quiere adoptar la postura fetal, meterse el dedo gordo en la boca, y llamar a mamá para que venga a darnos unos mimos.

Pero somos adultos, ¿no? Hay que sobreponerse y plantar cara a la realidad, afrontarla, por dura que sea, aunque, lógicamente son diversos los estilos que pueden adoptarse a la hora de afrontar la situación.

Sintetizando, estos estilos oscilan entre dos extremos. Primero están aquellas personas que prefieren vivir de espaldas a los hechos, no atender a las noticias (últimamente siempre negativas) e ignorar la actualidad. En definitiva: vivir en su burbuja para evitar que la realidad cotidiana les amargue la existencia. Totalmente legítimo.

Y después están aquellos a quienes les gusta estar al tanto de todo lo que sucede en el mundo (las nuevas tecnologías te permiten que la actualización de las noticias sea inmediata), y están atentos a informativos, debates y análisis que ahora nos llegan por tierra, mar y aire sin solución de continuidad. Quieren contar con todos los datos posibles, saber qué pasa, imagino, con la esperanza de entender cómo hemos llegado hasta aquí, y, en la medida de sus posibilidades, tratar de contribuir a solucionar los problemas y evitar que algo así pueda suceder.

Este último grupo de personas valorará, sin duda, películas como “Inside Job”, “Capitalismo: una historia de amor”, “Wall Street 2: El dinero nunca duerme”, o “Margin call”, títulos que, con mayor o menor brillantez, desde la ficción o en formato documental, nos han ayudado a entender la génesis de ese seísmo financiero que ha hecho tambalear los cimientos de lo que hasta ahora dábamos por hecho que era “nuestro mundo”.

A todos ellos recomiendo que vean “Too big to fail”, una intensa crónica de cómo el Tesoro de los EEUU trató, a finales de 2008, de evitar que los efectos de la caída de Lehman Brothers devastaran la economía nacional y mundial.

Se trata de una TV movie producida por la prestigiosa HBO (en algunos países se hace televisión de calidad), basada en un libro de Andrew Ross Sorkin (ignoro si es familia de el gran guionista Aaron Sorkin), y que, aunque creo que no ha sido estrenado en salas de nuestro país, sí que habrá sido emitida en algún canal de pago. En todo caso, puede conseguirse en DVD con el “acertado” título de “Malas noticias (too big to fail)”.

Malas noticias (Too big to fail)

Para hacerse una idea de la calidad de la película, no hay más que echar un vistazo a algunos de los nombres que aparecen en los créditos, como el de su director,  Curtis Hanson (“L.A. Confidencial”) o el de alguno de los actores que interpretan los principales papeles: William Hurt (Henry Paulson, Secretario del Tesoro), James Woods (Presidente de Lehman Brothers), o Paul Giammatti  (Presidente de la Reserva Federal), por citar sólo algunos.

Estamos ante una película ideal para los amantes de los diálogos brillantes y denso, de los duelos interpretativos, de los guiones concretos que agarran la trama desde el minuto uno y no la sueltan hasta el final, y de las historias que sirven para pensar y sacar conclusiones.

De acabado formal que nada tiene que envidiar a la mayoría de las películas estrenadas en cine “Too big to fail” cuenta con valores históricos y, sobre todo, cinematográficos de sobra como para resultar una película altamente recomendable.