
Hoy es mi día de Kate Winslet… porque ella bien lo vale. Mañana llega a nuestras pantallas el film ‘Revolutionary Road’, película que le ha servido para volver a reunirse con el actor Leonardo DiCaprio, después de ‘Titanic’, y ganar un Globo de Oro a la Mejor Actriz Principal. Basada en la novela de Richard Yates, y dirigida por Sam Mendes (marido de la actriz), la cinta narra la historia de una pareja, Frank y April, que ve cómo su vida ligada a un matrimonio, a unos hijos y a un buen empleo para él, pues ella es ama de casa y actriz frustrada, no se ajusta precisamente a sus sueños individuales ni mucho menos a su proyecto de vida en pareja.
La novela de Yates, no apta para parejas inestables y personas que abrazan la duda en sus acciones, es una crítica mordaz al matrimonio y a sus concesiones. ¿Quién no sufre a escondidas en silencio, detrás del velo público de la sociedad y de lo llamado políticamente correcto, las privaciones que todo contrato o acuerdo sentimental conlleva, la frustración de los sueños, deseos y proyectos jamás cumplidos? ¿Acaso ninguno de ustedes se ha parado a pensar en la hipocresía inherente a las necesidades/obligaciones públicas de la vida civilizada y desarrollada del Primer Mundo? Una casa, un trabajo y un horario laboral por ejecutar, unas obligaciones bancarias por cumplir, unos deberes hogareños y familiares por atender… y una infelicidad abrumadoramente endémica.
Uno de los atractivos de ‘Revolutionary Road’, además de la novela en la que está basada (por favor lean más, no se dejen idiotizar por la televisión), de su banda sonora compuesta por el fabuloso Thomas Newman (que score a score se está ganando los altares del cielo), y de su director Sam Mendes reside en su reparto. Además de a Kate Winslet y Leonardo DiCaprio encontramos a la siempre creíble y versátil Kathy Bates, que en el film da vida a Helen Givings, la señora que les vende la casa a Frank y April. ¿Saben a qué obedece el título ‘Revolutionary Road’? Es el nombre de la calle donde reside la pareja protagonista. Yo de ustedes no me la perdería… la película, se entiende.