
Tal y como ya comentamos anteriormente en vayacine, continuamos con las entrevistas a los actores/personajes de “Secretos cantados”.
En “Secretos cantados” Catherine interpreta a Alice Mirmont.
-Qué te atrajo de ““Secretos Cantados”?
-Al principio, lo que me atrajo fue hacer una película con tantos actores. Con algunos ya había trabajado y con otros era la primera vez y estuve feliz de poder hacerlo. Después, al leer el guión, me gustó la idea de esta familia recompuesta. La muerte de uno de los personajes es de hecho el pretexto de todos para reunirse, tanto los hombres como las mujeres que le conocieron y le amaron. Hay en esta historia un montón de secretos y giros, todo un aspecto novelístico, y esto me llamó la atención. Por último, pero no por ello menos importante, he disfrutado siendo parte de esta aventura.
-¿Cómo definirías tu personaje?
-Una plaga, una verdadera plaga. Bueno, tiene razones para serlo, aunque todos las tenemos para serlo en algún punto de nuestras vidas. Todo el mundo tiene un pasado, todos hemos experimentado dificultades o cosas dolorosas, pero eso no es excusa. Ella es una plaga graciosa, no obstante, y al final, algo sentimental. Más aún, todos los personajes de la película tienen un lado agradable y otro con horribles defectos. A pesar de lo que nos acercamos a la comedia romántica, no son personajes idealizados.
-Has vuelto a formar equipo con Gérard Lanvin…
-Sí, ¡Gérard me mató! En cuanto nos conocimos quise trabajar con él. He esperado mucho para hacerlo. En un momento dado, tuvimos un proyecto para hacer juntos que al final no salió adelante. Mi deseo de encontrarme con él fue reavivado por la película de Nicole Garcia, “The Favourite Son”, que me gustó mucho y en la que él tenía un papel magnífico, además de la película de Agnés Jaoui, “The Taste of Others”.
-¿Qué es lo que más te llega de él?
-Esa mezcla de modestia y sex appeal… Recuerdo haberle visto hace mucho tiempo en el café teatro donde interpretaba al caballero enmascarado. Y recuerdo haber sido sorprendida por ese chico tan guapo y que jugaba con el cinismo. Era divertido e inquietante al mismo tiempo. Con el tiempo, su apariencia física ya no se basa en las mismas cosas pero no ha perdido nada de su encanto. Desprende algo muy viril, muy cálido, muy real. Tiene una gran presencia.
-¿Es la primera vez que tienes a Miou-Miou como compañera?
-Sí. Nos conocemos en la vida real, pero fui feliz por poder trabajar con ella. Es otra de las razones que me hizo querer hacer esta película. Tenemos escenas juntas, escenas cómicas que nos encantó hacer.
-Escenas de antiguas rivales…
-Digamos, escenas de antiguas compañeras de trabajo. Por supuesto, las dos amaban al mismo hombre, pero el tiempo ha pasado y hoy en día hay en esta rivalidad entre el disgusto y la ternura. Miou-Miou es muy real. Ella es muy sutil en su manera de hacer las cosas. Nunca la he visto sobreactuar en ninguna película, es muy honesta. No hablo sobre la realidad, sino sobre ser honesta con las escenas y los personajes.
-Conociste a Thierry Klifa como periodista. ¿Cuál es, a tu juicio, su mejor cualidad como director?
-La regularidad de su humor, el hecho de que dice lo que piensa con ternura y delicadeza y, al mismo tiempo, no se rinde con nada, con ninguna de sus demandas. No era algo necesariamente obvio: es una gran película, con muchos actores, muchas escenas con varios actores. Siempre está del mismo humor, es alegre, pero imagino que se guarda para sí mismo las cosas más oscuras, los problemas más importantes. Es una forma de elegancia, de cortesía hacia los actores y sus colaboradores. Cuando tiene algo que decirte, a menudo viene y te lo dice al oído. No habla en frente de otros actores, todos somos iguales en el grupo, viene y te susurra sus observaciones. Eso me gustó mucho. A menudo le observaba entre los ensayos, entre tomas, me fijaba en sus ojos y siempre me daba la misma impresión: era el primer espectador de la escena. Había en sus ojos verdadero placer, atención real, todavía le puedo ver con los cascos puestos, con una gran sonrisa en su cara, con ese cara de asombro de alguien que parece estar descubriendo su escena, siempre muy cálido.
-¿Cuál fue tu reacción cuando él te sugirió, tras el rodaje, grabar una canción para la película?
-Todo empezó con una broma que yo hice una noche cenando con Thierry: “Al final soy la única que no canta en esta película”. Más tarde él me dijo, “¿Por qué no? Después de todo tu personaje fue un día estrella de este cabaret, podría haber cantado. Al caminar hacia atrás tras los pasos de su juventud, la podíamos oír cantar fuera del escenario…“. Hablamos bastante sobre el tema. Era como un juego entre nosotros. Un día, le dije: “¿Y si cantara en italiano? Después de todo Niza no está lejos de Italia…” Entonces, meses después del fin del rodaje, me dijo que había encontrado una canción italiana que quería que yo cantara. Era “Ho Capito Che Ti Amo”, en la versión de Milva. Me encanta cantar, así que acepté. David Moreau se encargó de los arreglos y de la orquestación, y yo ensayé con David Levi. Lo que me ayudó un montón fue que el mismo día de la grabación, un amigo italiano me puso una versión de Luigi Tenco. Era menos enfática que la de Milva y como resultado, eso me dio una nueva dirección. En el estudio de David Moreau, la escuché muchas veces, y entonces hice la mía.
-¡Si es que en el cine hay que hacer de todo!-
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