Split-off para “Los juegos del hambre”

Dado que las ideas originales para conseguir una película taquillera no abundan precisamente, los estudios se devanan los sesos para exprimir al máximo sus productos más rentables.

Todos sabemos que la estrategia más habitual en este sentido, puesta en práctica desde que existe el cine, es la de las secuelas: rodemos una y otra vez la misma película con unas pequeñas modificaciones, titulémosla igual que la anterior (+1), y hala, a vender otra vez lo mismo.

Con las nuevas tecnologías y la popularización del cine doméstico se ideo la perniciosa estrategia de comercializar las llamadas “Ediciones especiales”, y se comenzó a vender al sufrido espectador las películas por las que ya había pagado tras añadir nuevas escenas que, en su momento, se habían quedado en la sala de montaje porque alguien consideró que sobraban. A esta plaga de ediciones especiales (¿Cuántas veces tendremos que comprar “Blade runner” antes de poseer ya la definitivamente definitiva?) se ha vuelto aún más virulenta ahora “gracias” a la tecnología del 3D, de modo que, mientras resulte rentable, los sufridos espectadores volveremos a pasar por caja para ver (en salas o a domicilio) las películas que ya vimos, sólo que ahora dotadas de objetos que saltan hacia nosotros (¿verdad, amigo Lucas?).

Split off para “Los juegos del hambre”

A estos trucos se han ido uniendo tácticas más o menos novedosas que, eso sí, se han bautizado con los nombres más rimbombantes, como “spin-off” (cuando lo que se hace es producir otra película protagonizada por uno de los personajes -a menudo secundarios- de la original), o “reboot” (también llamado “reinicio”, consistente en hacer borrón un cuenta nueva, y volvernos a contar prácticamente la misma historia tras someterla a un lifting más o menos intenso).

Bueno, todos podemos poner varios ejemplos de cada uno de estos casos, así que no me extenderé. Lo que sí quiero señalar es que ahora se está poniendo extendiendo otro truco comercial que, a falta de un nombre mejor, llamaré “split-off”.

Vivimos la moda de las pelis de super-héroes, y las productoras, afortunadamente para ellas, cuentan con una inacabable fuente de materia prima (comics), para adaptar. También se llevan las películas basadas en cuentos infantiles, más o menos puestos al día y enfocados a un público más adulto. En este terreno las fuentes de las que pueden beber los cineastas son también abundantes, además de dejar gran margen de maniobra para que los creadores aporten su propia versión de una misma historia para regocijo del público (¿estamos o no de acuerdo en que, por muchas versiones de “Blancanieves” que lleguen a estrenarse, nunca nos parecerán demasiadas?).

Pero, además de super-seres y cuentos, la otra gran fuente de ingresos de las grandes productoras son las franquicias basadas en best-sellers literarios, sobre todo en aquellos dirigidos a adolescentes. Y aquí llegamos al tema en cuestión: que para los productores cinematográficos, los escritores escriben demasiado despacio.

Imagino que la Warner Bros. hubiera querido que J. K. Rowling no dejase nunca de escribir libros de Harry Potter, a razón, por ejemplo, de uno al año, en lugar de editar “sólo”, siete. Por esa razón, para exprimir un poco más el tema, se vieron obligados a dividir en dos películas la adaptación de la última novela, “Harry Potter y las reliquias de la muerte”. Hablemos claro: no es que este libro fuera mucho más largo que los anteriores, ni que su complejidad narrativa obligase a dividirlo. Simplemente, si puedes ganar 700 millones más… ¿por qué no aprovechar la oportunidad?

Split off para “Los juegos del hambre”

Peor le sentaría a los productores de esa magna obra que es “La saga crepúsculo” que su autora, la genial Stephenie Meyer, fuera tan perezosa como para escribir sólo tres libros. Así que, ni cortos ni perezosos, le aplicaron a la tercera entrega de los libros el “Split-off” pertinente, y por arte de magia, la trilogía se convirtió en tetralogía, cuya cuarta y (esperemos) última parte, la cual exhibe el sugerente título de “La Saga Crepúsculo: Amanecer – Parte 2”, se estrena a finales de este año. Por si alguien tiene alguna duda, la densidad narrativa de la tercera entrega (sí, la he visto) rivaliza con la del peor telefilme que pueda uno echarse a la cara un domingo en la sobremesa, de modo que tampoco en este caso hay nada que parezca indicar que hubiera nada en el libro que aconsejase dividir la trama en dos películas, salvo la cuenta de resultados del estudio.

Split off para “Los juegos del hambre”

Ahora Lionsgate ha hecho público que va aplicar la misma receta para su franquicia estrella: “Los juegos del hambre”. La segunda parte, “Los juegos del hambre: en llamas”, llegará a las pantallas en noviembre de 2013, y, visto el éxito de la primera parte, han decidido sacarle todo el jugo posible y convertir la tercera entrega, “Los juegos del hambre: sinsajo”, en dos películas que se estrenarán, respectivamente, en noviembre del 2014 y 2015.

Split off para “Los juegos del hambre”

¿Alguno de los lectores de la serie de novelas de Suzanne Collins puede decir si existe alguna razón, aparte de la meramente económica, para “dividir” en dos el último libro?

Yo no estoy en condiciones de responder.

 

Un saludo.