Que la falta de buenas ideas y de guiones interesantes en la industria cinematográfica (y a mi entender esto no es un problema exclusivo del cine norteamericano), desde hace unos cuantos años atrás hasta nuestros días es una realidad… nadie lo pone en duda. Que a estas alturas de la película las grandes productoras tienen un filón tremendo por explotar en el mundo del cómic, en las llamadas novelas gráficas, en las series manga y en las películas anime tampoco lo duda nadie (pero mira que les ha costado reconocerlo, ¿eh?). Quizás por ello hace ya bastantes años empezaron a sonar campanas para revisar, con actores de carne y hueso, uno de los grandes hitos de la animación que contribuyeron a la difusión del género anime en Occidente. Me refiero a la película Akira , el manga de Katsuhiro Otomo.
Las campanas de la posible adaptación cinematográfica de Akira con actores reales las tocó Warner Bros., propietaria de los derechos, con la mano del director Stephen Norrington (que también adaptó a la gran pantalla, con más pena que gloria todo hay que decirlo, La Liga de los Hombres Extraordinarios). Esos rumores volvieron a confirmarse a principios del presente año para su posible estreno en el 2009, si bien a la silla de dirección la cambiaron de nombre: Ruairi Robinson, que después de varios cortos (uno de los cuales, Fifty Percent Grey, fue nominado al Oscar) acometerá su primera película. Pero es que el guión también estará escrito por otro debutante en estas lides, Gary Whitta.
Sin embargo, el notición se produjo cuando a los nombres de los principales personajes del film japonés, Kaneda y Tetsuo, se les asoció dos caras para las dos películas en las que se quiere dividir este proyecto (el mismo planteamiento que en El Hobbit: ¿por qué hacer un éxito cuando puedes hacer dos en uno?): las de Leonardo DiCaprio (no sólo como actor sino también como productor de la cinta) y Joseph Gordon-Levitt respectivamente. ¿Qué ha ocurrido desde entonces? ¿Ustedes saben algo nuevo? Yo tampoco. Hasta que tengamos nuevas noticias echemos un vistazo a los entresijos del film de Katsuhiro Otomo.
Akira fue producida en el año 1988 en Japón y una de las razones de su éxito estriba en la calidad de su animación. Cuando la mayoría de las producciones anime de aquellos años nos mostraban unas imágenes de movimiento limitado (los personajes sólo movían sus bocas mientras sus rostros continuaban estáticos), Akira demostró unas escenas meticulosas, detalladas y con unas bocas adaptadas con exactitud al devenir de los diálogos (para ello el film contó con más de 160.000 células de animación).
El argumento se inicia en el año 1988 en Tokio, luego de la destrucción de la ciudad por la explosión causada aparentemente por una bomba nuclear de última generación. Sin embargo, la misma había sido provocada por las espantosas energías psíquicas de un niño llamado Akira, que formaba parte de un proyecto secreto de investigación del gobierno que busca controlar las capacidades psicokinéticas. Probablemente debido a la confusión provocada después del incidente, la explosión condujo al comienzo de la Tercera Guerra Mundial. Treinta y un años más adelante, en el año 2019, la metrópoli futurista de Neo-Tokio está posicionada en una isla artificial, situada en la bahía de Tokio.
Se rumorea que la nueva versión cambiará Neo-Tokyo por Neo-Manhattan, una nueva metrópolis que fue construida sobre la anterior destruida treinta y un años atrás. Los estudios han definido al film como un cruce entre Blade Runner y Ciudad de Dios. Como pueden observar hay muchas expectativas depositadas en esta película…
