Bettie Page: adiós a la reina Pin Up general

No hay lugar a dudas. La pasada semana fue una semana negra en lo que al cine se refiere: primero la muerte de Robert Prosky ‘Canción triste de Hill Street’, después la muerte de Van Johnson ‘El motín del Caine’ y además también murió la Pin-Up, con mayúsculas, más famosa de los años 50 en los Estados Unidos:  la grandísima Bettie Page. Preguntarán: ¿qué tiene que ver Bettie Page en este blog de cine si precisamente no fue actriz de cine? Respuesta: posiblemente nada, posiblemente muchísimo. Yo me pronuncio por la segunda opción porque ¿cómo podríamos medir empíricamente el impacto visual que tuvo Bettie Page no sólo en las mujeres en general sino en cada uno de los gestos, sonrisas, miradas y poses de las actrices del Hollywood de los años 50 y venideros?

Se me antoja que la herencia de Bettie Page tuvo y tiene un valor incalculable para la sociedad norteamericana y primer mundista, y en particular para todas las mujeres. Porque señoras y señores Bettie Page dio lecciones de libertad en la época y el país donde le tocó vivir, haciendo lo que tuvo o supo hacer mejor, una chica de aspecto comedido y a la vez travieso en las fotos, a pesar de confesar que ella nunca se sintió especialmente guapa y que usaba muchísimo maquillaje para cubrir sus defectos. Omnipresente en forma de pósters, fotos, cromos, revistas y juegos de cartas, allá por donde caminaras en calles y villas norteamericanas su mirada, su cabello y su cuerpo seducían en un solo abrir y cerrar de ojos.

Page comenzó su carrera como modelo en los años 40 trasladándose a San Francisco para posar con el primero de sus tres maridos. Una vez divorciada en 1947 se marchó a Nueva York para continuar allí su carrera, donde conoció a la fotógrafa Bunny Yeager, cuyas instantáneas recalaron en las páginas de la revista Playboy, en concreto su posado como Miss Enero en el año 1955 que la llevó al estrellato. ¿Se la imaginan? Page, completamente desnuda, guiña un ojo a la cámara con un gorro de Papá Noel mientras decora un árbol navideño. Para Hugh Hefner, fundador de la revista Playboy, aquello fue “un hito en la historia de la revista“. Para Page significó su estrellato pero también el inicio de su particular calvario. La fotógrafa Bunny Yeager fue quien amasó una fortuna con las fotos y el Senado norteamericano hizo comparecer a Page, que sufrió su personal ”caza de brujas”, en un intento por desvelar una posible relación entre la pornografía (así se consideraron entonces sus imágenes) y la delincuencia juvenil. Ella nunca acudió, desapareciendo acto seguido de la escena pública como por arte de magia. A partir de entonces, sus apariciones escasearon, se hizo profundamente católica, apenas concedió entrevistas, llegó a declarar que no entendió bien del todo cómo llegó a hacerse esas fotos y pidió de forma muy explícita y tajante no volver a ser fotografiada bajo ningún concepto.

Bettie Page falleció la pasada semana en Los Ángeles a los 85 años de edad tras sufrir una neumonía. Adiós a “la sensualidad hecha mujer“, uno de los muchos piropos que recibió en vida.

Vía: heraldo.es

Categorias: General y Noticias

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