
El pasado jueves 2 de abril la cadena norteamericana NBC emitió el último capítulo de la serie ‘ER’, en España más conocida como ‘Urgencias’. Para el que suscribe éste artículo no le resulta nada fácil hablar sobre ésta serie, pues creánme cuando les digo que la empresa se me parece como tener que hablarles en pocas líneas sobre la vida en sí misma, sobre la belleza de sus motivos, las vivencias, las personas y las imágenes que la rodean, así como de las miserias, la pobreza, la maldad, la decepción y el hastío que también la complementan.
Le debo a mi conexión Richmond (GRACIAS AMIGO) comenzar a ver ésta serie en TVE, la misma que la maltrató, ninguneó, vilipendió, ocultó y machacó con sus cambios de emisión en fecha y horarios, la mayoría de las veces sin previo aviso, con alevosía y nocturnidad. Desde aquí SUSPENDO A TVE por sus sucias artimañas, por tratar maleducadamente a todos los fans de ‘Urgencias’, por privarnos del uso y disfrute de toda una obra maestra de la televisión moderna.
Son quince los años de emisión que ha tenido ‘ER’ en la historia de la televisión (gracias a TVE perdí por completo el rumbo y lugar), como también son quince los años que han pasado por nuestras vidas. Algunos fans hemos crecido a la par que sus personajes, hemos amado cada uno de sus minutos de la misma forma que sus personajes se amaban entre sí, hemos odiado tanto o más aquellas situaciones dolorosas e insufribles por las que padecieron los miembros del Hospital County General, hemos reído, aguantado la respiración y llorado casi al mismo tiempo que ellos, y en nuestra memoria quedará para siempre el recuerdo de momentos absolutamente fascinantes e imperecederos.
De ésta guisa me encuentro llorando en estos momentos ante ustedes totalmente emocionado, tal y como si hubiese perdido a un buen amigo. El último episodio de ‘ER’ duró dos horas y fue aparentemente un día normal para los miembros del Hospital County General. Pero para nosotros, sus fans incondicionales, no lo fue. Nunca lo será. Qué difícil se me hace decirte adiós…
Vía: mi conexión Richmond