El gran Christopher Reeve, el que siempre será Superman, reapareció después de su accidente que lo dejo parapléjico (y de una durísima rehabilitación) en la gala de los Oscars de 1995.
Pidió que se hicieran más películas sobre temas sociales, para poder concienciar sobre estos problemas que nos acucian siempre a la gente (ahora de actualidad en España por la Ley de Dependencia).
Fue una viva muestra de que alguien, de hierro o no, si quiere “puede”. Advertencia: la ovación pone los pelos de punta…