
Más de uno y de una estarán en estos precisos instantes en Estados Unidos deshojando la margarita con un cólico en el cuepo terrible. ¿Recuerdan la famosa y ya solucionada huelga de guionistas que trajo consigo la cancelación el pasado mes de enero de la ceremonia de los Globos de Oro, amén de más de 2.000 millones de dólares en pérdidas, por no hablar de los nefastos resultados de facto consumados en el devenir argumental de las series de televisión y largometrajes? Pues si al hilo de la huelga de guionistas ustedes se preguntaron si podía ocurrir algo mucho peor… la respuesta es sí: una huelga de actores. ¿Se lo imaginan? Después de lo que me enseñaron en el colegio y en la universidad, a mí se me han quedado dos formas diferentes de hacer huelga: una, a la española, donde nadie hace ni el huevo por h****s; dos, a la japonesa, donde el trabajador incrementa su ritmo de producción, lo cual genera un exceso de producto en stock que los empresarios no pueden ni saben reubicar en el mercado, provocando el consabido desbarajuste económico.
Yo no sé que pensarán ustedes pero si finalmente hay huelga de actores en Hollywood no me los imagino rodando escenas durante 18 ó 20 horas seguidas, como poseídos por un alma inquieta que clama venganza. Más bien me los imagino como a la española, dando paseos por la ciudad en busca de alguna obra en un parque o carretera que les haga pasar un rato divertido; o jugando con las consolas vía internet con algún amigo/a actor/actriz; incluso bebiendo cervezas con unas buenas hamburguesas, perritos y donuts junto a la piscina; o desayunando, almorzando, merendando y cenando todo el bendito día en sus camas…
Las diferencias entre el Sindicato de Actores (Screen Actors Guild, SAG) y la Alianza de Estudios de Hollywood (AMPTP) versan en las ganancias por los largometrajes, series y programas televisivos que se pueden ver en internet, móviles y otros aparatos de bolsillo, así como en los beneficios de las ventas por dvd´s (ésta huelga se parece bastante a la de guionistas, ¿verdad?). El SAG necesita el apoyo del 75% de los asociados para convocar la huelga, cosa harto difícil puesto que un gran porcentaje de actores televisivos ya renovaron sus contratos con las productoras. Además, tomando nota de lo ocurrido con los guionistas, desde antes del 30 de junio (fecha en la que expiró el anterior contrato colectivo) las grandes mayors han hecho los deberes a tiempo: las series televisivas han pisado fuerte el acelerador para tener filmados el mayor número de episodios (caso de ‘Perdidos’, prácticamente rodada en su totalidad), y otras comenzaron a rodar con mucha antelación (intentando compensar los meses de parón por la huelga de guionistas).
“El SAG, que agrupa a 120.000 profesionales, debe entender que una huelga sería económicamente devastadora para toda la industria, incluidos sus propios miembros, así como a la economía en general”, afirmó el pasado domingo la Alianza de Estudios de Hollywood (AMPTP) en una carta a sus 300 productores afiliados.
“Una huelga del SAG en este colapso financiero sería como verter gasolina en un incendio, y es asombroso que el SAG pueda convocar el voto a una huelga cuando el resto del país está afrontando una crisis financiera sin precedentes”, insistió en su carta la AMPTP.
Por su parte, el SAG anunció el pasado sábado que pedirá a sus miembros la autorización de la huelga tras el fracaso de las negociaciones del nuevo convenio colectivo con un mediador federal. “La conclusión es clara: ninguna autorización de huelga, ni ninguna huelga, puede cambiar estos hechos básicos”, sentenció la AMPTP a la vez que insistía en el pésimo momento económico que atraviesa Estados Unidos.
Si les interesa mi opinión, creo que al final sí que habrá huelga. ¿Por qué? Poderoso caballero es Don Dinero…
Vía: afp.com