Miércoles, 19 de septiembre de 2007 Creado por
Conversaciones con mi jardinero

“Conversaciones con mi jardinero” es una de esas películas que pasan desapercibidas por la cartelera porque no son grandes superproducciones, pero leyendo toooodo el material que hay a mi alcance sobre la peli, creo que es de esas películas profundas y sencillas que nos trasmiten los verdaderos valores de la vida. Espero poderla ver pronto, pero si hay algún lector de VayaCine que pueda aportarme sus sensaciones estaría genial.

La historia cuenta lo siguiente:
Después de haberse dado a conocer en París, un pintor quincuagenario regresa a su pueblo natal en la Francia profunda para instalarse en la casa donde pasó su infancia. Un jardín de buenas proporciones rodea el edificio, pero no sabe ni le apetece cuidarlo. Prefiere poner un anuncio en el periódico local. El primer candidato, y el definitivo, es un antiguo compañero de colegio milagrosamente reencontrado después de tantos años. Será el jardinero.
En su contacto diario con el jardinero, el pintor descubre, mediante toques impresionistas, a un hombre que primero le intriga y que acaba por asombrarle gracias a su franqueza y a la simplicidad de la mirada con la que ve el mundo. Su vida está marcada por referencias sencillas. Una felicidad sin aspavientos. El jardinero no conoce la amargura ni la envidia. Sus héroes siempre son gente modesta.
Su sistema de valores tiene un criterio único que, de forma consciente o no, le sirve para juzgar las cosas y las personas: el sentido común. El arte del que vive su amigo no goza de su aprobación hasta que puede observarlo discretamente durante horas.
Prosiguen una especie de adolescencia tardía y fraternal en la que se mezclan sus familias, sus conocimientos, las zanahorias, las calabazas, la vida, la muerte, viajar en avión, las grosellas, los gustos y los colores. Lo redescubren todo a través de la mirada del otro y renuevan el espectáculo del mundo.
Sin grandes alborotos, nos invitan a compartir su descubrimiento del día a día. El jardinero planta para ofrecer y el pintor pinta para mostrar.

Ya lo sé, me he vuelto a poner mística, pero es que valoro mucho el mensaje de fondo, de las cosas sencillas, y de los valores del ser humano que se han perdido entre tanto individualismo. Espero vuestros comentarios…