
En la puesta de largo de Cannes, un visitante especial ha impartido una lección impagable de cine a todos los atentos asistentes, entre los que se podía ver a Tarantino. El profesor: Martin Scorsese. La materia: el cine. La hora y media de sabios consejos por parte del oscarizado director valieron su peso en oro. Para Scorsese todas las películas aportan algo nuevo: “Es como la pintura: cualquier cuadro tiene algo interesante. Y también cualquier película tiene algo, un plano, una actuación, la iluminación… un momento que es capaz de despertar en tu mente la idea de que vale la pena. Sólo hay que tener paciencia”. Este don debe servir a todos para apreciar el cine a cada plano, a cada instante.
Además Scorsese, que regresaba 31 años después de llevarse la Palma de Oro por Taxi Driver, se mostró muy cercano al contar sus inicios de una pasión que le viene desde niño: “Primero me sentí atraído por algunas películas en concreto, casi siempre por los actores”, lo que le provocó una “obsesión por coleccionar, primero esas películas, luego cualquier película, y luego los carteles”.
Actualmente, el fenomenal director italoamericano está a punto de acabar un documental centrado en la añeja banda de rock The Rolling Stones, muy por el estilo de No Direction Home: Bob Dylan o El Último vals.