
El actor Mickey Rourke ya no está dispuesto a pasar por el aro. Debutante en el cine de la mano de Steven Spielberg en la comedia ’1941′ (1979), escalando posiciones paso a paso con las cintas ‘Fuego en el cuerpo’ (1981) de Lawrence Kasdan, ‘Diner’ (1982) de Barry Levinson, ‘La ley de la calle’ (1983) de Francis Ford Coppola, y ‘Manhattan Sur’ (1985) de Michael Cimino, el actor norteamericano alcanzaría la gloria, la etiqueta de super sex-symbol y el estrellato con la cinta ’9 semanas y media’ (1986) de Adrian Lyne, protagonizando junto a Kim Bassinger las escenas eróticas probablemente más famosas y recordadas por el común de los mortales. Su estrellato fue ratificado al año siguiente por las mejores críticas cosechadas en su filmografía hasta el momento por su papel en el film ‘El corazón del ángel’ (1987) de Alan Parker, respaldado por el escándalo público que significó en aquel momento la ya famosa escena de sexo explícito con la actriz Lisa Bonet, vista en el serial ‘El Show de Bill Cosby’.
A partir de entonces, la larga travesía por el desierto y el infierno personal de Mickey Rourke vino marcado por su divorcio con la actriz Debra Feuer, su matrimonio con el icono sexual de los 90 Carré Otis (recuerden la infumable ‘Orquídea Salvaje’ (1990) que intentó seguir la estela de su predecesora ’9 semanas y media’ con un estrepitoso fracaso), los presuntos malos tratos que le valieron otro divorcio, su inclusión en el mundo del boxeo a lo largo de cuatro muy duros años llamándose Marielito (que de le único que le sirvieron fue para tener que entrar en el quirófano repetidas veces para reconstruir su rostro), y su posterior renacimiento cinematrográfico en papeles secundarios en películas de bajo presupuesto, destacando su participación en ‘Sin City’ (2005) de Robert Rodríguez (a mi entender el comienzo de su segunda niñez como actor).
Después de todo lo vivido y sufrido y con los premios, status laboral al alza, reconocimientos y excelentes críticas que está cosechando por su papel en el film ‘El Luchador’ (The Wrestler) de Darren Aronofsky, Mickey Rourke ha aprendido la importancia de la integridad a la hora de trabajar con un director. Así lo manifestaba a un grupo de periodistas en París con motivo de la presentación de su último film en el país galo. Su deseo es trabajar con aquellos directores que tengan visión y no se cortó ni un pelo al citar a Francis Ford Coppola, Alan Parker, Michael Cimino y al mismísimo Pedro Almodovar. Se acabó trabajar para el sistema, vivir rodeado de lujos y trabajar para tener que afrontar deudas innecesarias. “Ahora si trabajo no es para pagar mis facturas, lo hago porque creo en el proyecto“, justo lo que le ocurrió al conocer al realizador Darren Aronofsky.
En ‘El Luchador’ (The Wrestler), cinta ganadora entre otros premios del León de Oro en el pasado Festival de Venecia, Rourke acabó tres veces en el hospital los dos primeros meses del rodaje. Pero seguramente la dureza física del mismo no fue comparable a la emocional, puesto que el paralelismo entre su vida real y el papel del luchador Randy Robinson que interpreta es más que evidente. Desde mi humilde morada, sentado frente al ordenador, le deseo lo mejor señor Rourke. Ojalá vea cumplidos sus sueños por siempre.
Vía: latercera.com