Un buen tráiler es uno de los mejores ganchos para promocionar una película. Productoras y distribuidoras lo saben perfectamente, y se esfuerzan para que el acabado de estas pequeñas piezas resulte lo más atractivo posible (hasta el extremo de que en ocasiones el anuncio es mejor que la propia película que promociona).
Existen locutores especializados, que ponen esas voces en off tan profundas capaces de convencernos de que el argumento de la película no conoce parangón en la historia de la literatura. También hay montadores que se dedican exclusivamente a construir tráilers tan hipnóticos que nos hacen odiar la película que estamos a punto de ver ya que la que deseamos contemplar en realidad es la que el anuncio nos está mostrando.
Y luego está la música. La música que, en los tráiler, al igual que en las propias películas, resulta fundamental. Una buena banda sonora es capaz de poseer al espectador de forma que moldea a su antojo nuestros sentimientos y emociones. Pero existe un problemilla: la banda sonora es una de las últimas partes que se completan de una película, por lo que no suele estar lista en el momento en el que se preparan los tráiler promocionales.
¿Qué hacer entonces? En muchas ocasiones las compañías utilizan piezas de bandas sonoras de otras películas de la empresa para acompañar las imágenes de los anuncios de las nuevas películas. Es por eso relativamente frecuente preguntarnos ante una nueva promoción “¿De qué me suena a mí esta música?” (pregunta que, por otra parte, puede amargarle a uno el día si no es debidamente contestada). ¿Cuántas veces habremos visto anuncios que han reciclado potentes temas de Hans Zimmer, James Horner o John Williams? Un ejemplo muy conocido de esta práctica es la utilización de una pieza de la banda sonora de “Réquiem por un sueño”, compuesta por Clint Mansell para la potente última parte del tráiler de “El Señor de los Anillos: las dos torres”.
Pero lo que desconocía hasta hace unos pocos días (confieso mi ignorancia) es que existían empresas que se dedicaban a componer bandas sonoras exclusivamente ideadas para los tráiler (que luego, claro, nada tienen que ver con la música que finalmente acompaña a la película). La cosa tiene toda la lógica del mundo, por supuesto, pero jamás se me había ocurrido.
De modo que cuando escuchamos una estupenda pieza épica en algún anuncio y nos morimos por saber a qué película pertenece para… comprar el CD, resulta que, en muchos casos, no podremos descubrirlo, porque ese tema se escribió exclusivamente para el trailer.
Entre las compañías que se dedican a esas tareas, unas de las más interesantes son X-Ray Dog y Magic Box, en cuyas webs podréis ver vídeos de algunos de sus trabajos y disfrutar un buen rato escuchando temas realmente épicos e impactantes.
Yo, de momento, os dejo aquí unos de mis favoritos.
Que los disfrutéis.
